Archivo mensual: marzo 2011

The New York Times uno de los diarios más relevantes del Mundo, ha dejado de ofrecer sus contenidos en Internet de forma gratuita esta misma semana. Los lectores podrán leer 20 artículos y acceder a la portada sin tener que registrarse,  pero si quieren tener acceso a todos los contenidos habrán de pagar  15 euros al mes para acceder a la web NYTimes.com y a la aplicación para móviles; 20 euros al mes para la aplicación para tablets; y 35 euros al mes para acceder desde cualquier dispositivo.

Este no es el primer intento del gigante americano de establecer un sistema de pago por contenidos, ya en 2007 intentó el cobro por el acceso a las columnas de opinión y las noticias de archivo, pero fracasó con tan sólo 227.000 suscriptores y unos beneficios que rondaron los 10 millones de dólares.

En este caso creen haber encontrado la fórmula perfecta para no perder ni usuarios ni ingresos por publicidad, o al menos eso opina el editor de The New York Times, Arthur Sulzberger, Jr. que afirmó que “No tenemos ningún intención de salirnos del ecosistema digital”.

Con esta propuesta el diario neoyorkino le hará frente a Murdoch y a su nuevo medio “The Daily”, una aplicación de pago para iPad en el que ofrece contenido multimedia actualizado por menos de un dólar a la semana.

Puesta a prueba

The New York TimesThe New York Times ha sido pionero en muchos avances periodísticos y emulado por la prensa de los 5 continentes, pero en este caso ¿copiarán su iniciativa?

De momento los hackers han encontrado un nuevo reto en el muro establecido por el NYTimes.com y ya han descubierto la vulnerabilidad en el sistema que permite saltarse la restricción tan sólo cambiando cuatro líneas de código.

Si queréis acceder al sistema en estos días sin tener que recurrir al cyberrobo de contenidos ni gastar mucho, el diario ofrece una oferta de lanzamiento por 99 céntimos para el primer mes de suscripción.

El periodismo de calidad cuesta dinero, los ingresos por publicidad han disminuido en los últimos años, al igual que las ventas en papel,  y la prensa tiene que apretarse el cinturón y adaptarse a las nuevas tecnologías, pero ¿es este el camino correcto? El tiempo dirá.


Natalia Sanguino es una joven escritora que ha conseguido enganchar al público con su primera novela “Diario de una periodista en paro”, en la que relata con mucho humor la aventura de encontrar un trabajo digno

PREGUNTA: Después de una dura búsqueda has conseguido hacerte un hueco en el mundo del periodismo, ¿qué le dirías a los que acaban de terminar la carrera?

RESPUESTA: Lo primero es que tienen que tener muy claro qué quieren conseguir en esta profesión, qué esperan de ella y qué están dispuestos a ofrecer. Luego tienen que tener mucho ánimo y no rendirse, por mucho que alguien les intente quitar la ilusión.

Diario de una Periodista en Paro

Portada de Diario de una Periodista en Paro

P: ¿Cuándo estabas estudiando imaginabas que el panorama laboral era como el que describes: jefes explotadores, entrevistas surrealistas…?

Suponía que iba a ser difícil, pero honestamente, no tanto… Es muy dura la realidad post-universitaria, porque una puede aceptar que una beca esté mal pagada, pero no que hayas trabajado tanto durante varios años para que nadie reconozca ese esfuerzo, para que ese título que tienes no parezca servir de nada.

P: Tu libro podría servir de autoayuda para los que están en la misma situación que Carolina. A pesar de todo, ella trata de salir adelante. ¿Compartes esa misma actitud ante la vida?

R: Una de las mejores cosas que me ha dado esta novela es que algunas personas se han puesto en contacto conmigo para darme las gracias. Al leer a Carolina se han sentido comprendidos, arropados… Yo intento ser siempre optimista y tiendo a ver el sol por detrás de las nubes porque así creo que atraes mejor las cosas buenas. Puede parecer una idiotez, pero me funciona.

P: Actualmente publicar un libro es una tarea casi imposible ¿Cómo lograste abrirte paso en el mundillo editorial?

R: Envié el manuscrito a varias editoriales. Ninguna me respondió, excepto una, para decirme que no. Una amiga me habló de Versátil y les envié el manuscrito. Un par de meses después tenía una llamada que me puso el corazón a mil. Llegué en el momento adecuado y ofreciendo un producto que les interesaba. Puedes escribir el mejor libro del mundo, pero si no es su momento, se quedará en el baúl. No hay que deprimirse por las negativas, sino luchar por buscar el “sí”.

P: Tu libro cada día va ganando adeptos en Facebook y tú contribuyes a ello participando activamente en tu página ¿Qué es lo mejor de poder mantener una relación así tus lectores?

R: Me gusta mucho que gente que no conozco de nada me diga “te he leído y me lo he pasado muy bien”, porque es la intención cuando alguien publica algo. Para mí Facebook es una forma de promoción excelente, porque además los fans suelen ser muy amables y me tienen muy bien pillado el punto de humor. Desde aquí, ¡Muchas gracias!

P: Aparte de en la red social, también podemos seguirte en Quiet Brown, ¿Tus entradas están basadas en hechos reales o tenemos que tratar de averiguar dónde está la ficción?

R: Bueno… Es más divertido dejar en el filo si cuento cosas reales o no, aunque la mayor parte de las veces los textos tienen una doble lectura, una crítica por debajo o una ironía… Como me han dicho hace poco, no doy puntada sin hilos, porque los hilos están para coser bien las cosas.

P: Participaste en la última Feria del Libro de Madrid, ¿Cómo fue la experiencia?

R: Extraña. Inolvidable. Bonita… Me trataron muy bien en la caseta donde estuve, vino mucha gente a la que quiero y cuyo apoyo necesito y me curiosearon varias personas, así que espero que haya servido para que me conozcan futuros lectores.

P: Has dicho que escribir un libro no es fácil, y no lo es, pero has conseguido que al leerlo lo parezca ¿De dónde sacas el tiempo para escribir?

R: Siempre digo que mi novela es sencilla, pero pese a ello tienes que encontrar el momento para escribir y el estado de ánimo necesario. Siempre llevo una libreta a mano por si la inspiración me da un golpe en cualquier momento: autobús, paseando, cenando…

Los lectores le han cogido cariño a Carolina. ¿Habrá una segunda parte en la que podamos seguir sus peripecias o tu próximo proyecto irá por otros derroteros?

R: Esto debería ser top-secret, pero… Es broma. Lo que tenía previsto escribir es algo distinto, más humorístico, más serio, más surrealista y a la vez más extremo. Difícil, ¿verdad? Lo de la segunda parte no me lo había planteado, pero ya sois varios los que me preguntáis y me encantan los retos, así que… ¡Nunca se sabe!

Lo publiqué por primera vez el 24 de junio de 2010 en: Entretantos


La situación en Fukushima es cada día más complicada, pero los medios nos cuentan a diario como se encuentran en todo el país, como se está intentando huir, las calles están vacias y nadie hace vida normal por el temor a la crisis nuclear, pero ¿nos están contando toda la verdad?

Hoy cuatro bloggeros españoles residentes en Tokyo (@marcbernabe @ungatonipon @Mickoib y @tokavs) nos han dado una versión muy diferente. Han grabado un vídeo en el que tratan de tranquilizar a sus familias y explicar lo que realmente ven cada día cuando salen a la calle, van a trabajar o hacen vida normal como sus vecinos, compañeros y amigos.

El Gobierno Japonés intenta calmar a la población, mientras los medios, especialmente los extranjeros dan la señal de alerta y nos hacen pensar, como han dicho algunos, que estamos viviendo un auténtico apocalipsis.

En nuestro país La Razón utiliza titulares como “¿El peor escenario posible? : todo Japón expuesto a la radiación”; “JAPÓN, BAJO ALARMA NUCLEAR” nos dice el ABC en mayúsculas y la portada de ayer de El Mundo era todo menos tranquilizadora.

Las exageraciones no son un caso aislado en los medios españoles. El italiano Il Corriere de la Sera, utiliza titulares catastrofistas “«Radiazioni letali». Italiani in fuga Medvedev: «È una catastrofe», al igual que El Tiempo de Colombia que nos alerta con un «Se extiende pánico nuclear» en su portada de hoy o la BBC nos ha mostrado el pánico en nuestras pantallas en los últimos días.

En el extremo opuesto nos encontramos la cobertura que está ofreciendo El País, que me parece impecable, ya que está siguiendo la actualidad minuto a minuto, tratando de usar el mayor número de fuentes posible e incluso haciendose eco del vídeo antes citado. Esa debería ser la manera ideal de contar una tragedia de estas dimensiones, y más en el 2011 con la facilidad que existe para acceder a la información.

Encomiable es también la cobertura de la CNN que trata de contar lo que está ocurriendo, y no exagerar en sus descripciones, utilizando el menor número de adjetivos catastrofistas posible.

Después de leer cientos de comentarios tranquilizadores en las principales redes sociales contados en primera persona y empaparnos de la versión de los medios tanto nacionales como internacionales surge la pregunta ¿A quién debemos creer? ¿Debemos pensar que de verdad no pasa nada o alertarnos por una verdadera crisis nuclear?


Miro mi estanteria y sin saber muy bien porqué elijo el único libro dedicado y lo abro por esa primera hoja.

“Para Virginia después de una entrevista muy agradable. Un beso” 16 de mayo de 2005

Ya han pasado casi seis años y recuerdo ese día mejor que ayer o cualquiera de los últimos meses.

Primero de carrera, 18 años y una cabeza llena de ilusiones, eso era lo que me definía cuando me propuse entrevistar a José Ángel Mañas. Conseguí contactar con su editorial y con él, y sin saber muy bien cómo me vi rumbo a Madrid con dos grabadoras (por si fallaba una), un cuaderno lleno de preguntas y un miedo a lo desconocido que empataba con las ganas de ponerme a prueba.

Todo fue perfecto y regresé a casa feliz y dispuesta a escribir la mejor entrevista que pudiera.

He de reconocer que tras aquello me imaginé cuatro años después haciendo eso mismo a diario, pero cobrando un sueldo y no se me ocurría un futuro mejor.

Ahora tengo 24 años, he cambiado mucho en este tiempo, pero lo que ha permanecido inmutable es que tampoco me imagino haciendo nada que me haga más feliz que ser periodista.



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