Miro mi estanteria y sin saber muy bien porqué elijo el único libro dedicado y lo abro por esa primera hoja.

“Para Virginia después de una entrevista muy agradable. Un beso” 16 de mayo de 2005

Ya han pasado casi seis años y recuerdo ese día mejor que ayer o cualquiera de los últimos meses.

Primero de carrera, 18 años y una cabeza llena de ilusiones, eso era lo que me definía cuando me propuse entrevistar a José Ángel Mañas. Conseguí contactar con su editorial y con él, y sin saber muy bien cómo me vi rumbo a Madrid con dos grabadoras (por si fallaba una), un cuaderno lleno de preguntas y un miedo a lo desconocido que empataba con las ganas de ponerme a prueba.

Todo fue perfecto y regresé a casa feliz y dispuesta a escribir la mejor entrevista que pudiera.

He de reconocer que tras aquello me imaginé cuatro años después haciendo eso mismo a diario, pero cobrando un sueldo y no se me ocurría un futuro mejor.

Ahora tengo 24 años, he cambiado mucho en este tiempo, pero lo que ha permanecido inmutable es que tampoco me imagino haciendo nada que me haga más feliz que ser periodista.

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