Este jueves asistí a Wloggers, el encuentro por excelencia de las bloggers de moda, conocidas habitualmente como egobloggers, en el Hotel Palace de Madrid.

He de reconocer, que la actitud con la que llegué allí, fue la de esperar un sitio lleno precisamente de eso, de ego y superficialidad en el que estaba segura de que no iba a encajar, por mucho que me “disfrazara” con un vestido bonito o unos tacones.

Nada más entrar por la puerta ya te das cuenta de que estás en un lugar en el que se respira la moda y el lujo en cada rincón, cada estilismo, cada posado en el photocall, cada selfie o todos y cada uno de los detalles de peinado, peluquería y vestuario de las chicas. Esa es con la impresión que te puedes quedar, si realmente no te molestas en adentrarte un poco más, hablar y ver qué se esconde tras cada cara bonita y outfit cuidado, pero nada más lejos de la realidad.

La mayoría de las bloggers dedican horas a sus bitácoras a pesar de tener otros trabajos que muchas veces no tienen nada que ver con el lujo ni la pasarela, como las finanzas, los servicios, la limpieza etc., pero que utilizan su blog como un lugar en el que poder expresarse y en el que nadie las juzga por quien son, si no por lo que pueden transmitir y compartir, por su pasión por algo que para ellas se convierte en una forma de vida, mas que un hobbie.

Abel Hernández, ganador del Premio al Mejor Blog Masculino 2014 es una prueba de ello. Abel  no se avergüenza al reconocer que por las mañanas trabaja en el puesto de venta de bacalao y aceitunas de su familia, pero por las tardes coge su bolso de Loewe y habla de lo que es mucho más que streetstyle.

Los madrugones por ir a un evento, aguantar con unos tacones de infarto desde primera hora de la mañana, contactar con diseñadores, investigar que ocurre en las pasarelas de todo el mundo, sacar el lado humano de la moda, o enseñar a quien como yo, no tiene ni idea, qué es lo que queda bien o cómo se pueden combinar las prendas, son sus tareas habituales, y las hacen poniéndole corazón.

Con esas bloggers trabajadoras de verdad, es con las que pude compartir unas horas, y a las que creo, que no merecen que nadie las llame “egobobas”. Con esto no quiere decir que no las haya, porque sí que estuve rodeada de otras aspirantes a famosilla sin oficio ni beneficio que sólo esperan que las marcas les regalen los oídos y los armarios sólo porque tengan un blog, pero no es justo para todo un colectivo que se las meta en el mismo saco.

Gracias Ana M, Andrea, Fernando, Carrie, Ángela, Ana D, Cris y Juan Pedro, por mostrarme el lado humano del evento, y por dejarme con ganas de repetir. Sin vosotros, para mi, Wloggers no hubiera sido lo mismo.

Imagen original: http://www.dearcarrie.com/

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